Castilla-La Mancha, el viaje cercano que nos merecemos


Después de los duros meses de pandemia, el viajero puede comprobar en Castilla-La Mancha, una región que ofrece patrimonio histórico y artístico muy cerca de nosotros, porque no hace falta ir muy lejos para volver a disfrutar con la experiencia de viajar. GUADALAJARA y Castilla-La Mancha lo pone fácil, pues es el centro neurálgico de la historia de España. Los pueblos prehistóricos, los romanos, visigodos, musulmanes, el esplendor cristiano y el imperio que dominó el mundo conocido durante siglos, han convertido a sus pueblos y ciudades en un destino inolvidable con una envidiable riqueza.


Una parte de esa riqueza es conocida de forma universal, tal y como ocurre con Toledo y Cuenca, dos destinos que no deben faltar en una escapada cultural. La capital regional es una de las ciudades más bellas del mundo, con un portentoso casco histórico que encierra más de 2.000 años de historia y una riqueza artística incomparable, mientras que Cuenca, asomada a las hoces del Júcar y el Huécar, colgada desde la pared que la sustenta, invita desde su percha a transitarla con calma, degustarla y llevársela prendida. Ambas son Patrimonio de la Humanidad, como lo son también el Parque Minero de Almadén y las pinturas rupestres del Arco Mediterráneo. El primero ofrece un excitante viaje a los secretos mejor guardados de las minas más antiguas del mundo, que comenzaron a ser explotadas por los romanos. Por su parte, las pinturas rupestres del Arco Mediterráneo se suceden por espectaculares cuevas y abrigos en las serranías de las provincias de Cuenca, Albacete y Guadalajara.


Junto a estos destinos imprescindibles, el viajero puede y debe buscar los pueblos y ciudades con encanto que salpican la geografía castellano-manchega. Desde las sierras más agrestes hasta las planicies manchegas, el abanico de destinos es espectacular, pues todos son auténticos viajes en el tiempo que se convierten en pequeñas aventuras históricas en el caso de los castillos y fortalezas que se levantan en sobrecogedores parajes. Y si de patrimonio hablamos no podemos olvidarnos de las historias fabulosas que transmiten las seculares piedras de los parques arqueológicos de la región: Segóbriga, una de las ciudades mejor conservadas de lo que fue la Hispania romana; Carranque, con una fabulosa colección de mosaicos romanos; Alarcos-Calatrava, entre cuyos muros resuenan los ecos de la Reconquista; y Recópolis, un tesoro de la cultura visigoda.


Mención aparte merece el viaje por la Ruta del Quijote y las aventuras narradas por Cervantes. Blancos molinos, llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos encalados, viñedos sin fin y singulares humedales ofrecen un variado y rico abanico de posibilidades para hacer del camino una experiencia inolvidable.
Dicho todo esto, si alguien quiere disfrutar de relax y tranquilidad, una escapada en Guadalajara, es una buena solución. Siempre tenemos tiempo de visitar y conocer más rincones de nuestra geografía, ahora es momento de desconectar.
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