Dicen que uno de los males de nuestro tiempo son las prisas y el estrés y son pocos los que logran combatirlos. ¿Imaginas que un médico nos recetara un paseo de dos horas por el bosque una vez por semana para aliviar el estrés? Seguramente pensarías que es una broma pero nada más lejos de la realidad.

El ‘Shinrin-Yoku’ o  ‘baño en el bosque’ es una terapia anti estrés que está empezando a sonar en occidente pero que los japoneses llevan décadas practicando. Y es que en el país nipón hace tiempo que conoce los efectos del exceso de trabajo y cuenta con una de las tasas más elevada de suicidios. Frente a este ritmo trepidante, los japonés decidieron buscar el bienestar consigo mismo y el entorno mediante una terapia que pone en valor la gran superficie de árboles que cubre el país, más del 68% de su suelo.

Así, en 1982, el Gobierno nipón impulsó esta terapia creando la Agencia de Japón y basándose en la tradición budista y sintoísta que promueve la conexión y comunicación con la naturaleza.

Posteriores estudios científicos han demostrado los numerosos beneficios de esta terapia, tanto a nivel mental como fisiológico, además de fomentar el retorno al medio natural del que cada vez nos apartamos más en la vida moderna de las ciudades. La reducción de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial, además de mejorar el sistema inmunológico se suman a los efecto a  nivel psicológico como aliviar el insomnio, combatir la depresión y la ansiedad. En resumen, mejora la sensación de bienestar general.

En Japón, entre entre 2,5 y 5 millones de japoneses, acuden cada año a las sesiones de “terapia del bosque” en alguno de los 48 centros  o bosques oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón. Y cada vez son más las empresas que incluyen estas sesiones en los viajes de sus trabajadores y lo consideran una  verdadera medicina preventiva.

¿En qué consiste? Realmente es tan sencillo como pasear por la naturaleza poniendo los cinco sentidos: disfrutando los olores de las flores y colores del entorno, sintiendo la brisa en la cara, palpando los troncos de los árboles la tranquilidad, escuchando el sonido del viento en las hojas o los cantos de los pájaros. Cada sesión se debe realizar de forma relajada y pausada sin  distracciones y, por supuesto, en total desconexión de móviles, tabletas. Ésta suele estar dirigida por un monitor o responsable que nos conduce por un recorrido donde se practican ejercicios de respiración 

En Monasterio contamos con esa ‘materia prima’ única e intransferible: el entorno, su naturaleza y fauna que lo hacen un lugar perfecto para practicar el ‘Shinrin-Yoku’ o  ‘baño en el bosque’. Por fortuna, España es país con más espacios protegidos de la Red Natura 2000 de la Unión Europea, muchos de ellos en la provincia de Guadalajara. A veces la solución reside en las cosas más sencillas y bellas, te animamos a disfrutar de ellas en Monasterio.